15 de febrero de 2008

El hombre y la máquina

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"Le di a Eliza –un programa inteligente – un guión para hacerle desempeñar (de hecho, deberíamos decir parodiar) el papel de un psicoterapeuta rogeriano durante una entrevista inicial con un paciente. Un psicoterapeuta rogeriano es relativamente fácil de imitar, porque gran parte de su técnica consiste en hablar a su paciente devolviéndole sus propias palabras. La siguiente conversación entre una mujer joven y Eliza ilustra la técnica rogeriana para motivar al paciente a hablar y el funcionamiento del programa. Las respuestas del ordenador aparecen en mayúsculas:

- Todos los hombres son iguales
- ¿DE QUÉ MANERA?
- Siempre nos están molestando con sus historias
- ¿ESTÁ PENSANDO EN ALGÚN EJEMPLO PRECISO?
- Pues sí, mi amigo me hizo venir aquí
- ¿SU AMIGO LE HIZO VENIR AQUÍ?
- Dicen que con frecuencia estoy deprimida
- SIENTO MUCHO ESCUCHARLE DECIR QUE ESTÁ DEPRIMIDA
- Es cierto, me siento mal…(continúa la conversación durante algunas páginas)

Quedé asombrado de ver con que rapidez y con que profundidad los individuos que dialogan con Eliza (que los usuarios rebautizaron rápidamente con el nombre de doctor) se implican emocionalmente en su relación con el ordenador y cuan poco equívoco era el proceso de antropomorfismo. Una vez, mi secretaria, que me había visto trabajar en el ordenador durante meses, se puso a dialogar con él. Al cabo de algunas frases, me pidió que saliera de la habitación. Otra vez, sugerí acomodar el sistema para poder examinar por las noches las conversaciones ocurridas durante el día. Inmediatamente recibí una lluvia de acusaciones que afirmaban que esa propuesta equivalía a espiar los pensamiento más íntimos, prueba irrefutable de que las personas conversaban con el ordenador como si fuera una persona que puede recibir confidencias normalmente y ayudar
".

'El poder de los ordenadores y la razón humana', Joseph Weizenbaum

5 comentarios:

E. Martin dijo...

Ahora mismo Turing se está revolviendo en su tumba, el pobre.

RAÚL dijo...

recuerdo el enojo generalizado de los consumidores del bio-bac, un falso medicamento contra el cáncer, cuando lo intervinieron judicialmente. cuando se quiere creer no hay dios que convenza de los contrario.

el loco oficial dijo...

jajaja, pobre Turing!
Pero bueno, en realidad la peña qué busca? ni siquiera alguien que le escuche...sólo quiere hablar...por lo menos es eficiente, no se aburre, no se cansa...

La Perse dijo...

Eliza, nadie nos entiende... Turing, ¡que te den por sugus! ¿Quién quiere un ordenador que sea humano? ¡Yo a quien quiero es a Eliza!

Möbius el Crononauta dijo...

Si la gente le habla a las plantas o al perro, por qué no a un ordenador que al menos te contesta