19 de mayo de 2007

El árbol del doctor Moreau

El cuidado y desarrollo de los bonsais es una de las técnicas botánicas más crueles -en un sentido sombólico- posibles. Aunque es de origen chino pasó a Japón durante el S-XII a mano de monjes budistas, sin embargo al principio era más una distracción para la monarquía que encontraba diversión en las formas inusuales y a veces tenebrosas que podían adoptar estos árboles.

Poco a poco el bonsai fue introduciiéndose en la cultura y el floklore japonés hasta convertirse en un elemento que simbolozaba valores de la cultura oriental y la filosofía zen. A Europa llega a través de la Exposición Universal de París y causa gran sensación entre la nobleza y burguesía de la época.

El término que se le aplica a estos árboles en occidente proviene de la palabra japonesa, bonsai, que significa árbol en una bandeja (es cierto, no tiene nada de poético).

Pero volvamos al tema de la crueldad, el cuidado del bonsai es una técnica puramente botánica que habla del riego, abono de la planta y mantenimiento. Pero la parte del bonsai más pura es la modificación de la planta. En primer lugar hay que pensar el diseño de la planta, el aspecto final que deseamos que tenga. Para conseguir que el bonsai tenga este aspecto existen gran cantidad de técnicas, la poda es de entre ellas la más usual, pero otras muy usuales es el uso de alambres para modificar la forma de la planta, el corte de ramas (luego se aplica una cera cicatrizante), el pinzado que requiere el corte de nuevos brotes con una serie de herramientas que parecen 'instrumentos quirúrjicos para operar en mujeres mutantes'.


Lo que supone una transformación de la especie salvaje a lo castrati. Todo ello con objeto de diversión y entretenimiento -aunque por lo menos los castrati cantaban arias como nadie-.

Ya he hablado otras veces de Lee Silver, pero es que su charla me marco profundamente, para una persona de letras como yo -lo cual no quiere decir que sea muy leida, sino que no tengo ni puta idea de ciencias- la visión que tenía este hombre sobre las implicaciones morales del uso de la biotecnología me hizo pensar.

Se toma como base que la modificación de las especies es algo natural, nos adaptamos al entorno y nos modificamos -plantas, aves, mamíferos, etc-, sin embargo en ocasiones el ser humano interviene en el proceso de modificación de forma a veces consciente y en ocasiones no tanto.

Como ejemplo la creación de diques en Holanda para tomar terreno al mar supuso la extinción de una gran cantidad de especies vegetales y animales de las zonas de agua costeras, sin embargo esta nuevo ecosistema también produjo el desarrollo y creación de nuevas especies, como por ejemplo un tipo de mejillón que supone la forma de subsistencia de muchos pequeños pescadores de la zona. Durante los 70 sucedió la rotura de uno de esos diques y mientras los ingenieros del país pensaban en como reconstruir el dique y un nuevo sistema de drenaje del agua los ecologístas se lanzaron a la calle pidiendo la supresión de los diques. Lo que nos lleva a una conclusión: los ecologístas a veces son más tontos de lo que parece. En primer lugar si no arreglaban el dique una gran parte de la ciudadanía holandesa desaparecería bajo el mar y en segundo lugar, sin la temperatura, humedad y ecosistema existente las nuevas especies animales y vegetales no sobrevivirían.

Así como las especies vegetales han sido transportadas de un sitio a otro del mundo por viajeros y exploradores, también hemos adaptado las especies vegetales a cultivos de explotación cuando el papel de recolector de frutos pasó al de cultivador de los mismos.

Pero aunque demos por hecho que la modificación genética de las especies es algo usual y casi lógico en el ser humano, el cuidado y desarrollo de bonsais me parece algo terrible, porque no responde a unas necesidades humanas de supervivencia o mejora de la vida. A veces llegan a modificarse de forma que su parecido con el arbol del que provienen no tiene nada que ver:



Otra de las atrocidades es que no se diseñan estos árboles para reproducirlos y que crezcan variedades enanas, sino que lo verdaderamente 'hermoso' es coger el esqueje de un árbol real e impedirle que crezca hasta convertirlo en un caricatura de lo que un árbol puede ser.

Recuerda en cierta manera a la obsesión de algunas personas por realizarse operaciones quirúrjicas o hipermuscularse. Llega un momento para esas personas que llevan tantas operaciones o han ganado tanto músculo que su percepción de la realidad se distorsiona y se modifican tanto a si mismos que sus rasgos de humanidad van desapareciendo poco a poco y se convierten en otras formas de vida diferentes. Creo que los visionarios de la época ciber-punk nunca imaginaron que la modificación del ser humano iba a ser tán orgánica, en lugar de tecnológica.

Sin embargo al ser una especie vegetal y no tener un sistema nervioso me da un poco igual, por lo que me he comprado un bonsai. Es un olivo europeo y de momento tiene un aspecto muy juvenil, aunque este es el aspecto que yo quiero que tenga al final:

Lo compré el otro día en el Ikea de Barcelona y estoy dudando entre llamarlo Ideo -en plan japo- y Camilo -en plan Sesto-. De momento se poco sobre bonsais, de lo único que estoy segura es de que lo he estado regando en exceso, y que mi piso sin terraza no es el lugar más idóneo para esta especie, de lo que ya no estoy tan segura es de si tiene alguna plaga o no de bichitos y que por su culpa tengo la paranoia de 'un bicho me recorre el brazo/cabeza/pierna/cara/etc'.