6 de enero de 2008

Top 5 a las 5: worst presents ever


El top de hoy como no podía ser menos tiene una temática acorde a las fechas: los peores regalos jamás recibidos, aunque me costará porque me encantan los regalos, de entre las cosas que me gustan los regalor junto a las cosas gratis son mis cosas preferidas:

5. Llevaba meses pidiendo un disco de Killer Barbies, pero recibí uno de !Alejandro Sanz!. Es que los padres cuando piensan en moderno meten en el saco todo lo que surgió cuando su juventud terminó, sin criterio alguno de diferenciación. Lo peor de todo es que en el colegio tenúia una amiga que cuando venía a mi casa ponía el disco y se lanzaba a llorar poniendome a mi en una situación muy incómoda y embarazosa. Además de conseguir un regalo horrible me trajo horas de terrible frustración.

4. Ropa: me gusta la ropa negra, no solo llevo ropa de ese color, pero si quieres comprarme ropa prueba con el negro y quizá aciertes. Por regla general cuando una tiene 15 años y lleva camisetas de Iron Maiden dificilmente llevará un falda escocesa roja y plisada.

3. Caramelos de publicidad de Bancaja: en serio, ¿no es mejor no regalar nada?

2. Los miniguantes y la minibufanda: mi padrino nunca me tuvo nunca en cuenta, durante años prometió llevarme a la montaña rusa, finalmente la atraccción fue retirada de la feria por motivos de seguridad sin que yo subiera ni una sola vez. Quizá me salvó de un accidente, pero en aquel momento mi seguridad era lo que menos me importaba. Pero volviendo al tema, mi padrino, que nunca me ha tenido muy en cuenta, no solía regalarme nunca nada en navidad. Finalmente el año que recordó comprame algo debió olvidar mi edad porque a los 14 años recibí unos guantes y una bufanda ideales para un niño de entre 2 y 3 años.

1. El nenuco nadador: creo que ya he contado esta anécdota, pero marcó mi infancia de una forma dramática. Ya de pequeña odiaba los muñecos-bebés, me parecía terrible que me condenaran a jugar a ser una madre sacrificada ya desde niña. De entre todos los muñecos-bebes al que más odiaba era al Nenuco, todas las niñas tenían uno y siempre hablaban de lo que les gustaba como olía su pelo, repugnante. Cuando abrí mi regalo y vi a aquel muñeco casi me da un soponcio, aunque como ya era muy repelente de niña dije que me encantaba y con él me fui. Odiaba a aquel muñeco tanto como para llenar la bañera de agua e intentar ahogarlo, en parte porque quería estropearlo y en parte porque no podía ni verlo, aunque no se hasta que punto comprendia mi acto simbólico de homicidio. Pero aquel Nenuco era nadador, completamente de plástico y por tanto flotaba. El muñeco ganó la batalla y no fue hasta años más tarde en que comprendí la ironía de aquel asunto, era un muñeco nadador -yo siempre he sido muy lenta- y eso acabó de hundirme en mi propia miseria.

Más en:
Kalimero's Zone
Mad World
Mantequilla con Azucar
Freak's City
Intramuros

10 comentarios:

Kalimero dijo...

Alejandro Sanz, caramelos de publi, muñecos nadadores... ¡terribles todos!

Gran post!

Saludetes.

sublibrarian of the year dijo...

¡Cómo la entiendo a usted! Aún hoy existen "personas" que intentan colar como regalo de reyes la agenda del Fnac.

Y lagrimeo de rabia cuando recuerdo que mi madrina (la amiga mística de mi madre) me regaló un prisma de meditación cuando se enteró de que yo iba a estudiar filosofía.

Y by the way que la falda escocesa con camista negra resulta muy punk, muuy punk...

Prisamata dijo...

qué te ha parecido?

a mi me ha gustado bastante...

Prisamata dijo...

me refiero a la peli de Anderson

Albertini dijo...

Madre del camino seco, así nos has salido de traumatizá ;)
Gran Top, maja. Un saludo

Estrellita Mutante dijo...

Kalimero, y todos basados en experiencia personal, lo que es muy triste.

Sublibrarian, un prisma de meditación!!!, veo que su madrina era una experta en filosofía XD. Aquella falda era más de colegio de monjas que punk, y además, yo era heavy.

Prisamata, pues al final no pude ir a verla, pero me imagino que me gustará, porque en general Anderson me encanta.Ya te diré.

Albertini, soy una traumada, menos mal que tengo poca memoria porque si no quien sabe como estaría a estas alturas.

Higronauta dijo...

He visto pasar regalos de segunda a tercera mano delante de mis narices, he visto reciclar viejos objetos como regalos, pero creo que los caramelos bancarios superan todo lo concecible.

Por cierto, ¿qué hizo con los guantes y la bufanda? ¿Púsoselos a su nenuco nadador para intentar promover el hundimiento y ahogo? Dudueo...

Prisamata dijo...

Yo la he visto. Me ha parecido muy fina, simplona incluso. Pero bellísima e inspiradora. Y te partes a veces y todo.

Ya me contará su opinión.

Estrellita Mutante dijo...

Querido Higronauta, hice lo que se hace con ese tipo de regalos, esconderlos en el fondo de un cajón y olvidarlos para siempre. probablemente se los llevaron los mismos duendes que roban los calcetines de la lavadora.

Prisamata, igual peca de simplona porque a veces el Anderson es un poco pretenciosillo, pero nunca lo consigue. Pues ya le diré porque intentaré que no pase de esta semana.

La Perse dijo...

5. Si alguien quiere ganarse mi odio eterno, que se atreva a regalarme "eso".

4. ¡Anda, otra como yo! Sólo que yo no era exactamente heavy, ni punk, ni jipi, era... esto, rara. Pero con ropa negra, sí.

3. Si por lo menos fuesen caramelos "rellenos con sorpresa"... ya saben. Y si no, piensen mal, igual aciertan.

2. Lo de regalar en relación a la edad es algo que supera los esquemas mentales de más mortales de los que imaginamos. Como regalar puzzles de cuatro piezas (sí, cuatro: uno para cada estación del año, para las edades del ser humano y algún otro que no recuerdo)... con diez años o así. Hubo que inventarle usos. No, aquí no piensen mal.

1. A mí no me gustaban tampoco las muñecas; los peluches y muñecos como el Epi que adorna mis estanterías ya es otro cantar. También tenía -y los conservo- muñecos de Star Wars: friki avant la lettre. Por lo demás yo misma he regalado un Nenuco este año, y les aseguro que la niña estaba más contenta que una pascua. Un caso de criatura a la que han querido hacer mayor antes de tiempo; la muñeca reveló que sigue siendo, pese a todo, una niña.