30 de enero de 2008

Angouleme. Dia 2: Sale el sol

25 de enero. Angouleme. 14:00

Estoy en una antigua fábrica de papel construida sobre una río hoy todavía conservada como vestigio de lo que un día fue la revolución industrial en Europa. Una de las salas superiores se ha habilitado como lugar de exposiciones, pero el resto del edificio es un museo didáctico sobre la fabricación del papel. Sin embargo las salas inferiores, aquellas más cercanas al rio y donde sucedía la verdadera acción, se conservan prácticamente intactas y además no hay ningún visitante.

Por primera vez durante este infernal viaje -quizá soy un poco exagerada, pero me viene de serie- me siento bien. Es una paz que me suele venir cuando tengo la posibilidad de atisbar un pequeño fragmento del pasado que, a pesar de los años, se mantiene intacto, como si para él, no pasara el tiempo. En ese momento puedes sentir casi como retrocedes en el tiempo a un momento donde las preocupaciones que ahora tienes desaparecen.

Existen muchas arquitecturas modernistas en nuestro país, concentradas en las poblaciones mediterráneas. Señales de una revolución industrial que, a pesar de ser el germen de la sociedad hiperconsumista, lo que Verdú llamaría el 'capitalismo de ficción', poseen un aire romántico que, desde luego, no tienen los centros comerciales.


Sin duda no es el mismo tipo de revolución aquel que lideraron las clases burguesas durante el siglo XIX, persiguiendo un nuevo orden social cuyos estándares no fueran la nobleza de la sangre de cada uno, que aquel que todos demandamos de tener una ciudadanía económica, de poder abandonar las clases medias y comprar productos tecnológicos de alta gama.

Este espíritu romántico liderado por las clases medias catalanas durante la revolución industrial está relacionado también con un cambio en las ideas, en el orden social. Prescisamente hablaba Perez-Reverte hace poco en El País, de la revolución anti-francesa explicando que, más allá de la oposición política entre afrancesados y aquellos que apoyaban al rey Fernando, hablamos de una confrontación entre las nuevas ideas que venían de la revolución francesa y el antiguo régimen aún vigente en España.

Sin embargo, seguimos celebrando el 2 de mayo como una fiesta de orgullo pátrio y, a través de la historia es como se interpreta, sin tener en cuenta el resto de matices. Hablaba de la celebración de los españoles de su orgullo por mantenerse estancos a las nuevas ideas. A veces pienso que esa situación no ha cambiado en absoluto.

15:00.


Angouleme es una especie de paraiso de los tebeos, todo el pueblo se vuelca en la celebración del festival, las calles están llenas de dibujos, el ambiente es festivo y la música no cesa.

Nº 83, Rue Hergé

Es precisamente en Angouleme donde se encuentra el Museo Nacional del Cómic de Francia y donde contemplo una de las mejores exposiciones que jamás he visto sobre tebeo. Trata sobre los dibujantes argentinos y tiene una sala dedicada a Jose Muñoz, este año director del festival y creador del albúm Carlos Gardel, l'enfant de Toulusse, que, seguramente, será traducido al español porque es fantástico. La ambientación simula una pequeña plaza en el Buenos Aires de otra época, con sus pequeños cafés y casitas, la iluminación y la música de tango transporta a otro lugar y otro tiempo.

Paso el día callejeando por el festival, que está distribuido por todo el pueblo, sin ver ni rastro de manga. Se que hay un edificio entero dedicado al cómic japonés, pero sinceramente no tengo ningunas ganas de ver una exposición de Clamp. Me alegra poder ir a un festival de tebeos y no verlo todo plagado de manga.

Francia es la panacea, la gran mayoría de las cosas que leo se crean aquí, la gran mayoría de autores que leo traducen más al francés que a ninguna otra lengua con excepción del inglés. L'Association tiene un stand que provoca que salive más de la cuenta. Todo es maravilloso y esto hace que haya valido la pena el desastroso viaje.

4 comentarios:

Mondo Gitane dijo...

siempre quise ser francés.. o vascofrancés, o belga como Brel, pero nací en la Siberia extremeña y así me ha ido... que envidia me da, Estrellita, qué envidia insana...

Estrellita Mutante dijo...

Lo malo es que no hablo ni papa de francés y los franceses no quieren hablar inglés. Aunque mi propósito es aprender francés para poder leer tebeos.

Higronauta dijo...

Presupóngome que algo mucho tiene que ver la gran industria francesa de comics con que los Belgas sea el país con más afición de la Comunidad.

Por cierto, que envidia poder perderse por los recovecos de esa fábrica de papel anacrónica.

RAÚL dijo...

sí señora. goya hizo el 2 de mayo para justificarse, principalmente, porque era tachado de afrancesado, que era lo mismo que simpatizar con el diablo poco más o menos. el progresismo era entendido como pura insensatez, supongo. cataluña siempre ha estado más conectada con los vecinos, y con europa, por extensión. anyway. me alegra este final feliz de tu viaje!! :)