19 de septiembre de 2007

Cultura libre

"El diecisiete de septiembre de 1903, en una playa de Carolina del Norte azotada por el viento, durante casi cien segundos, los hermanos Wright demostraron que un vehículo autopropulsado más pesado que el aire podía volar. Fue un momento eléctrico y su importancia quedó entendida de una forma generalizada. Casi de inmediato, hubo una explosión de interés en esta recién descubierta tecnología del vuelo con seres humanos, y una manada de innovadores empezó a construir a partir de ella.

En la época en la que los hermanos Wright inventaron el aeroplano, las leyes estadounidenses mantenían que el dueño de una propiedad presuntamente poseía no sólo la superficie de sus tierras, sino todo lo que había por debajo hasta el centro de la tierra y todo el espacio por encima, hasta "una extensión indefinida hacia arriba". Durante muchos años, los estudiosos se habían roto la cabeza intentando entender la idea de que los derechos sobre tierras llegaban a los cielos. ¿Quería eso decir que eras dueño de las estrellas? ¿Podías procesar a los gansos por allanamiento premeditado y repetido?

Entonces llegaron los aviones y por primera vez este principio de las leyes estadounidenses profundamente anclada en los cimientos de nuestra tradición, y reconocida por los pensadores legales más importantes de nuestro pasado se volvió algo importante. Si mis tierras llegan hasta los cielos, ¿qué pasa cuando United Airlines sobrevuela mis campos? ¿Tengo derecho a expulsarla de mi propiedad? ¿Tengo derecho a negociar una licencia exclusiva con Delta?

¿Podemos celebrar una subasta para decidir cuánto valen estos derechos? En 1945, estas preguntas se convirtieron en un caso federal. Cuando Thomas Lee y Tinie Causby, granjeros de Carolina del Norte, empezaron a perder pollos debido a aeronaves militares que volaban bajo (los pollos aterrados aparentemente echaban a volar contra las paredes de los cobertizos y morían), los Causby presentaron un demanda diciendo que el gobierno estaba invadiendo sus tierras. Los aviones, por supuesto, nunca tocaron la superficie de las tierras de los Causby. Pero si, como Blackstone, Kent y Coke habían dicho, sus tierras llegaban hasta "una extensión indefinida hacia arriba", entonces el gobierno estaba cometiendo allanamiento y los Causby querían que dejara de hacerlo.

El Tribunal Supremo estuvo de acuerdo en oír el caso de los Causby. El Congreso había declarado públicas las vías aéreas, pero si la propiedad de alguien llegaba de verdad hasta los cielos, entonces la declaración del Congreso podría ser vista como una "incautación" ilegal de propiedades sin compensación a cambio. El Tribunal reconoció que "es una doctrina antigua que según la jurisprudencia existente la propiedad se extendía hasta la periferia del universo".

Pero el juez Douglas no tenía paciencia alguna con respecto a la doctrina antigua. En un único párrafo, cientos de años de leyes de la propiedad quedaron borrados. Tal y como escribió para el Tribunal:

[La] doctrina no tiene lugar alguno en el mundo moderno. El aire es una autopista pública, como ha declarado el Congreso. Si esto no fuera cierto, cualquier vuelo transcontinental sometería a los encargados del mismo a innumerables demandas por allanamiento. El sentido común se rebela ante esa idea. Reconocer semejantes reclamaciones privadas al espacio aéreo bloquearía estas autopistas, interferiría seriamente con su control y desarrollo en beneficio del público, y transferiría a manos privadas aquello a lo que sólo el público tiene justamente derecho. "El sentido común se rebela ante esa idea".

Así es como la ley funciona habitualmente. No es tan corriente que lo haga de un modo tan abrupto o impaciente, pero al fin y al cabo es así como funciona. El estilo de Douglas era no vacilar. Otros jueces habrían dicho bobadas página tras página hasta llegar a la misma conclusión que Douglas expresa en una línea: "El sentido común se rebela ante esa idea". Pero da igual que lleve páginas o unas pocas palabras, el genio especial de un sistema de derecho basado en la jurisprudencia, como el nuestro, es que las leyes se ajustan a las tecnologías de su tiempo. Y conforme se ajusta, cambia. Ideas que eran sólidas como rocas en una época se desmoronan en la siguiente.

O al menos, ésta es la manera en la que las cosas ocurren cuando no hay nadie poderoso del otro lado, frente al cambio. Los Causby no eran más que granjeros. Y aunque sin duda habría muchos disgustados por el creciente tráfico aéreo (aunque uno espera que no muchos pollos se arrojasen contra las paredes), los Causby del mundo entero hallarían muy difícil el unirse y detener la idea, y la tecnología, a la que los hermanos Wright habían dado luz. Los hermanos Wright escupieron las aerolíneas en la piscina memética tecnológica; la idea después se difundió como un virus en un gallinero; granjeros como los Causby se encontraron rodeados por "lo que parecía razonable" dada la tecnología producida por los Wright. Podían estar de pie en sus granjas, con pollos muertos en las manos, y agitar los puños ante esas novedosas tecnologías todo lo que les diera la gana. Podían llamar a sus representantes e incluso presentar una demanda. Pero al final de todo, la fuerza de lo que le parecía "obvio" a todos los demás--el poder del "sentido común"- prevalecería. No se permitiría que sus "intereses privados" derrotaran lo que era obviamente una ganancia pública. "


'Free Culture', Lawrence Lessig
Ojalá la jurisprudencia en Estados Unidos funcionara por el sentido común.


Y recuerden, hoy cultura libre y gratuita con el reto de Repronto:

Esto solo es piratería pura y dura:


7 comentarios:

el de la lavanderia dijo...

Aqui sucedio algo similar, cuando en 1950 o por ahí una poderosa fabrica quiso edificar nuevos pabellones sobre un terreno rural, los ganaderos de la zona sacaron a relucir una ley no escrita pero muy antigua que daba derecho a las vacas a pasatar en esos montes.

La empresa creyendose que el progreso podria a las vacas lo llevo a tribunales. El Juez dicto que el derecho de las vacas a pastar no podia negarse, asi que la empresa podria comprar y construir pero respetando que las vacas pastaran a sus anchas y en un terreno tal que la operación no salia rentable. Ademas dicha ley quedo escrita, para asegurar que se cumplia en el futuro.

Hecha la ley hecha la trampa, hace unos años a la diputación provincial se le ocurrio que esa zona rural seria mas turistica con un campo de golf.

Los ganaderos salieron al paso recordando la ley del 50 y la tradición de tiempos inmemoriales... La diputación reescribio la ley, la aprobo en su parlamento y listo.

Ya tenemos campo de Golf.

Estrellita Mutante dijo...

!Qué suerte! y ahora tiene campos de golf en lugar de vacas que hacen ruido y huelen mal. (esto me suena tan al Levante español que me siento muy identificada)

Es broma, pero en este caso el autor se refiere justamente a lo contrario, porque habla de como en ocasiones se ponen trabas un poco absurdas al avance de la tecnología, porque, desde luego, habría otra solución posible al problema, en lugar de prohibir que un avión de cualquier tipo sobrevolara sus tierras.

Higronauta dijo...

La problemática surge del concepto, significado y sentido de "sentido común" que un servidor opina que está muy sobrevalorado, por una mera cuestión de uso estipulado, comunitario y manipulado, siempre dependiendo de qué parte sople el viento.

Nietzche dijo...

El sacrificio de una minoría en post del beneficio de una mayoría...

Estrellita Mutante dijo...

Higronauta, estoy de acuerdo con usted, pero se sorprendería la de veces que escuché el palabro en cuestión en el poco tiempo que dure en la carrera de derecho.

Nietzche, la tiranía de la mayoría. Ese sistema que tanto amamos y respetamos y que nos da por llamar democracia. =P

el loco oficial dijo...

He oído eso de que el sentido común es el menos común de los sentidos..en fin, que a veces el sentido común me aterra porque comparto la opinión del señor Higronauta. Por otra parte, como bien dice, existe la "tiranía de la mayoría" o como yo lo llamo "las mayorías fascistas"...como sistema imperfecto que es la democracia tiene sus "efectos colaterales".

Estrellita Mutante dijo...

La dificultad es que a todos nos parece común que el sentido común sea el nuestro, una paradoja, vamos.

A mi es que tanto hablar de la democracia me ha inmunizado, si tengo que quedarme con lo mejor entre lo peor, prefiero no quedarme con nada. Es decir, en las próximas elecciones pienso votar por un personaje ficticio como Homer Simpson o Ignatius Reily.