Esto es un boceto para un texto que escribí hace una tiempo, pero que nunca continué. Ante los comentarios de varios interesados lo publico, sin embargo a continuación podreis ver que el interés del texto es bastante nulo.
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Ideológicamente todas las expresiones del posmodernismo comparten la idea de la renovación radical de las tradiciones del arte y la cultura. Frente a los conceptos de progreso e innovación que proponía la modernidad, el posmodernismo defiende la hibridación, la cultura popular, el descentramiento de la autoridad intelectual y científica y la desconfianza ante los grandes relatos.
Los lenguajes gráficos de este movimiento se caracterizan por su carácter híbrido entre arte y artesanía, comunicación e información. Las expresiones ‘artísticas’ se popularizan para dar cabida a toda clase de mensajes. Su objetivo es eliminar las élites intelectuales forjando una cultura popular opuesta al sistema de castas artísticas, pero lejana también al concepto tradicional de cultura de masas.
La capacidad creativa de las personas anónimas es la nueva droga del mundo-blog, en el que cualquier persona tiene la capacidad de medrar a través de las herramientas provistas en la red. De esta forma la figura del artista se diluye en la masa, en un universo complejo de creaciones y re-creaciones en el que la obra es modificada y reinterpretada a través del ‘copy and paste’ creativo.
Recientemente el artista conceptual londinense Ryan Frank ha realizado estas interferencias artísticas que mezclan el diseño de mobiliario, el arte conceptual y el graffiti. El artista deja las piezas de madera en la calle durante semanas, esperando a que los jóvenes las usen como base de sus graffitis. Pasado este tiempo recoge las piezas y diseña las estanterías. De esta forma crea piezas nacidas de la casualidad más anónima.

Dentro de las vanguardias populares y más callejeras se encuentran una serie de lenguajes gráficos que se ven claramente representados en locuciones como el cómic, el arte urbano, el graffiti, el stencil art, etc. Creaciones gráficas que en la red eliminan el soporte físico y por tanto las limitaciones del mismo.
En general en todas estas expresiones se encuentran códigos comunes, influidos por una nueva sociedad mundializada, donde los símbolos son compartidos, pero a los que cada cultura regional aporta sus tintes individuales caracterizándolos de forma unívoca.
Según Renato Ortiz el proceso de mundialización no solo se desarrolla a nivel tecnológico, político o económico; asistimos también a una mundialización de la cultura. Las tradiciones y el folklore desaparecen en cierta medida a favor de unos símbolos culturales mundiales que son compartidos por la aldea global. Eventos políticos, personajes y símbolos de la cultura pop moderna, lenguajes propios de la programación informática, etc. son signos de identidad que no tienen barreras territoriales y que se entienden de igual forma en un sitio u otro del planeta, salvando las distancias, ya que siempre existe una lectura propia y genuina en cada país y cultura.
Nos encontramos pues ante un grupo de expresiones culturales que tienen en común un lenguaje muy caracterizado por basarse en grafismos de todo tipo, con un amplio abanico de estilos, pero que tienen en común, sin embargo, una expresión de la cultura más popular. La accesibilidad y espontaneidad de las expresiones.
Las nuevas expresiones de cultura postmoderna presentan caos y una aparente desorganización propia de las locuciones más creativas y flexibles que se dan en todos estos nuevos lenguajes. El sujeto se construye a partir de prácticas sociales actuales, de discursos comunes adaptados a los nuevos tiempos, donde la tecnología ha provocado una evidente fragmentación.
Dentro de estas nuevas expresiones culturales el autor abandona el perfil de artista consagrado para convertirse en una figura más próxima a la sociedad, quizás en parte, por no ser todavía sectores muy profesionalizados o comerciales, pero también en parte por una filosofía de la obra más en consonancia con las nuevas creencias del creative commons o el copyleft. Ambas como ejemplos de la lucha de la clásica concepción de los derechos de autor. Existe una intencionalidad de hacer estas expresiones universales, de compartirlas de forma gratuita con el resto de la gente, no solo en la calle, sino también en Internet, donde dibujantes cuelgan sus tiras, artistas del stencil ofrecen sus plantillas a cambio de nada.

Bansky es sin duda uno de los artistas más comprometidos con la cara reivindicativa del stencil, aunque sus acciones no se limitan a esto, sino que amplia sus horizontes y tiene una visión global de la expresión, para el los diferentes lenguajes de la imagen se complementan y como artista puede trabajar en cualquier campo sin dificultad. Bansky es muy dado también a las performances, aún cuando no tiene permisos para realizarlas. La última acción conocida del polémico artista consistió en colocar un maniquí vestido como un preso de Guantánamo en medio de una atracción de DisneyWorld. El muñeco vestido con el mono naranja estuvo más de una hora y media hasta que los guardias de seguridad se dieron cuenta y lo retiraron.

El arte comprendido como expresión se convierte en una superficie porosa donde, prácticamente, todo es capaz de penetrar, sus límites se diluyen y es difícil diferenciar que es arte y que artesanía. El espíritu participativo de las personas hace imposible mantener el antiguo status del artista alejado de la masa, la obra se completa en el público que se convierte a su vez en creador.
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Ahora critiquen, que la sarna con gusto no pica.
Etiquetas: Filosofía de bar, Pensamientos posmodernos